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Girando para atrás

Girando para atrás


La música es la mejor fuente de imaginación, es visceral, emocionante y rodea a cualquier entorno que esté vacío, la vida no puede andar por ahí seca y sin ritmo,  es bonito y agradable sentir escalofrió cuando estás al frente de una banda que te acoge y te brinda todo su swing y melodía  con perfecta entonación; “Se va a vivir la cultura con un poco de aires latinoamericanos con  la música colombiana que hace parte de nuestras raíces”  este y otros son los componentes principales en las armonías de Nicolás Ospina, cantante y compositor bogotano, quien ha compartido tarima con un cúmulo de artistas nacionales y extranjeros.

El viernes 30 de abril Nicolás en compañía de Andrés Rotmistrovsky Bajista profesional y Marcelo Wolosky especializado en percusión, compartieron sus habilidades musicales con la capital boyacense, Nicolás Ospina el coautor de “Girando para atrás”, disco que será estrenado en un par de meses comenta: “la música será fusionada con dos tremendos músicos que vinieron desde nueva york pero que son argentinos, ellos tienen un montón de música de otros lados del mundo, todo está combinado con un poco de películas, de libros, un poco de objetos y de experiencias mías que han sido los temas de inspiración para las canciones” . Temas como Mariposa, siete palabras,  agua, y ocho canciones más fueron las que hicieron de esa noche, una de las más tranquilas, frías y maravillosas veladas de abril.

Los artistas compartieron conocimientos con las personas que asistieron a la escuela taller de Boyacá, lugar en donde se llevó a cabo el evento, Marcelo Wolosky explica: “El taller que hice fue sobre todo de algunos ritmos brasileros y argentinos, la samba,  la chacarrera  y formas de encarar ritmos de otras maneras, con otros sonidos que no son los tradicionales”, de la misma manera Andrés Rotmistrovsky permitió a los asistentes conocer datos, sugerencias y parte de su experiencia como bajista argentino, “di un taller de técnicas para el bajo eléctrico y algunos consejos para crear rutinas de estudio y disciplinas  en la música”. El tercer taller fue dirigido por Nicolás Ospina y se tocaron temas de canto con armónico, él dice: “es una técnica de Mongolia que yo llevo trabajando desde hace muchos años, permite hacer dos notas al mismo tiempo, entonces en los talleres explique la técnica y los ejercicios básicos para lograr interpretar estas notas”.

Colombia y su solemnidad son irresistibles a los ojos y a los oídos de cualquier visitante, la persona que desee encontrar diversidad cultural, gastronómica o musical, basta con que ponga un pie en este país para que descubra la sabrosura y lo bonito de la región, como es el caso de Andrés, quien afirma: “No soy colombiano pero tengo la suerte de haber tocado con unos amigos colombianos y entre algunos estilos conocí algo de lo que es el pasillo, el currula´o y también algo de bambuco, todos estos ritmos me encantan”, la sensación que producen estas consideraciones es palpitante, y más aún cuando se refieren a Tunja, nuestra capital y nuestro entorno actual, Nicolás dice: “la ciudad tiene gente súper amable y como con muchas ganas de cultura es lo que yo he visto, hay gente muy abierta a recibir experiencias de afuera y eso me parece tremendo”, la riqueza cultural que Tunja recibió con esta gira fue esplendorosa y gigantesca, el jazz popular, el blues y este conjunto de fibras musicales de todo el continente, son valiosísimas, no todos los días se escuchan tales melodías. Andrés Rotmistrovsky no podía irse de la ciudad sin afirmar: “lo que he vivido el día de hoy, ha sido increíble, nos han recibido súper bien, la gente es espectacular, el espacio es increíble y esto es para mí una joya haber estado en Colombia, es muy bonito para mi estar aquí”.

Cualquier arte transmite y promueve cultura, este grupo que combina raíces colombianas y argentinas tiene bastantes metas y proyectos por alcanzar, Nicolás siempre demostró su gusto por las pequeñas cosas inmateriales, por lo fantástico y por lo real,  “lo importante es tratar de conservar esa curiosidad de niño, tratar de jugar más con las cosas y tratar de encontrar vida en donde uno cree que no hay”, esa debería ser la única ley que todo ser humano debiera por obligación cumplir. La mezcla de talentos es magistral, equilibrada y de otro mundo, Marcelo Wolosky comenta: “fue muy enriquecedora la experiencia de trabajar con ellos, porque los dos son personas súper talentosas a parte somos muy amigos y nos entendemos mucho, es bien fluido el trabajo”.  La vida es un retroceso y cada vez que giramos para atrás, conocemos y revivimos la felicidad que en algún momento fue la indicada.

Escrito por: Paula Orozco



Publicado por: Mi Tunja.net


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